lunes, 21 de diciembre de 2015

Nunca.

Quiero pensar que nunca te fuiste, que simplemente decidiste pasar a otro plano y esperar a que volviese a brillar el sol por encima de mi tejado, dando vida a todo lo que florece y crece, aunque eso en parte sea gracias a ti.

Debo decirte que nunca te he olvidado, has permanecido en mi mente y tanto ella como yo no han querido sacarte; eres como el brillo de las estrellas que dan luz a mis noches más oscuras, en las que ningún tipo de contaminación evita que seas vista en tu toda  plenitud.

Porque siempre he pensado que el no poder tenerte solo ha sido para poder crecer por separado, para alimentar la necesidad que nos tenemos, para aprender que uno puede vivir solo, pero que mejor si cuento contigo; con tu fuerza para levantar cualquier ánimo, y para creer que siempre podremos salir adelante.

Te he estado recordando últimamente, y creo que ha llegado el momento de juntarnos, de poder salir a flote, y por fin encontrar quien soy pero, en realidad, creo que nunca llegué a perderte, al fin y a cabo, eres lo último que se pierde… ¿Verdad?

"El cielo es más oscuro cuando está a punto de amanecer."

Recuerdos e indecisión.

Cuando quise dar la vuelta para mirar atrás, ya nada de lo que recordaba estaba ahí, el tiempo pasó y se llevó consigo más de lo que podía sostener y, entonces, mi carga fue aún mayor, porque no hay peso más grande que el del vacío.

El vacío se alimentaba de mis necesidades y yo lo mataba llenándome con cosas que nunca llegaron a complementarme demasiado, me engañaba pensando que el creer que todo iba bien realmente funcionaría, pensando que el tiempo era un aliado del olvido cuando en realidad siempre ha sido el verdadero enemigo; y ese vacío creció, alimentándose de los recuerdos que tenía y causando una confusión entre lo que tenía y lo que necesitaba.

La confusión aumentó y los recuerdos se avivaron, resultaban casi tangibles y yo, apoyado en la idea de que debía abandonarlos, seguía creyendo que esa era la solución correcta cuando, en realidad, esos recuerdos no fueron los que se aferraron a mí, sino que fui yo el que se aferraba a ellos.

Y ahora me encuentro en ese punto de no retorno, en el que las cenizas de aquel pasado ya se las llevó el viento, pero que ni el más frio de los inviernos puede hacer que abandone, frente a la idea de que el olvido es mi mejor baza.

"Hay recuerdos que no voy a callar, personas que no voy a olvidar, silencios que es mejor dejar pasar."